¿ALGUN DÍA REDUCIREMOS LA DESNUTRICIÓN CRONICA INFANTIL?

Franklin Jarrín

Especialista en Medicina Familiar
Vocal de Medicina SESP
doctorviniciojarrin@hotmail.com

  • ¿Algún día reduciremos la desnutrición crónica infantil?

(Parte 1)

Los recursos naturales deberían ser la fuente de financiación para el desarrollo, sin embargo, la explotación del petróleo y otros recursos no han reducido la pobreza, la desigualdad y los servicios públicos de baja calidad1 , esta paradoja se conoce como la “maldición de los recursos naturales” planteada por Joseph E. Stiglitz.

Sin duda que el dinero público invertido en los ciudadanos en salud y educación tiene unas tasas elevadas de retorno, y más cuando estas situaciones constituyen problemas de salud pública con impacto económico y social a largo plazo como lo es la desnutrición crónica infantil (DCI). Para enfrentar estos problemas públicos, los diversos gobiernos han implementado una variedad de programas, y estos programas de prevención y tratamiento de la desnutrición crónica pueden incluir una variedad de intervenciones, como la educación nutricional, la suplementación alimentaria y el tratamiento médico2 .  En nuestro país, se han aplicado con diversas metodologías y a distintos grupos focales.

La DCI es un problema de salud pública que Ecuador no logra resolver. Se ha invertido en más de 10 programas relacionados con salud y nutrición desde 19853 . Algunos de estos programas incluyen el Programa de Colación Escolar (1985-1995), Programa de Alimentación Escolar (PAE, 1999), Programa de Comedores Comunitarios, Programa Nacional de Alimentación y Nutrición PANN 2000 (PANN, 1998), Programa de Alimentación para el Desarrollo Comunitario (2002), Programa Aliméntate Ecuador (PAE, 2004)4 ,  Programa de Provisión de Alimentos (2009), Proyecto Desnutrición cero (2011), Programa Acción Nutrición, Plan Intersectorial de Alimentación y Nutrición Ecuador (PIANE, 2018), actualmente el PELDI (2021) en marcha.  Todos estos programas han probado diversas metodologías de ejecución pasando desde la entrega de incentivos económicos, la entrega de canastas de alimentos, la entrega de suplementos alimentarios y la entrega de micronutrientes.

Las evaluaciones realizadas (cuando han sido posible) por organismos internacionales concluyen que el impacto no fue el esperado.

Desde la SEPS convocamos a la formulación de políticas públicas efectivas en sus resultados, que involucre a todos los sectores que de manera directa e indirecta están relacionados con este problema público, y entendiendo que el futuro del desarrollo del país depende de la reducción definitiva de la desnutrición crónica infantil.

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